Ponelo a nombre de otro. Pero elegí bien a quién. — Tomás Hodgers
Planificación patrimonial · Fideicomisos
Ponelo a nombre de otro.Pero elegí bien a quién.

Sin ser un experto, vas a entender cómo usar un fideicomiso para ordenar y proteger tu patrimonio, sin entregar tus bienes a ciegas ni descubrir demasiado tarde lo que firmaste.

Entenderlo antes cambia todo.

Protección patrimonial, inmuebles, herencia, administración, fideicomisos al costo, garantía y trusts. Explicados a través de una historia y sin necesitar ser abogado para entender una sola página.

Entrega inmediata · Ebook digital · 11 capítulos

El libro
Ponelo a nombre de otro.
Pero elegí bien a quién.
Tomás Hodgers
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El problema

Tener bienes es una cosa. Saber qué va a pasar con ellos cuando vos no puedas decidir es otra.

Un fideicomiso puede separar un patrimonio, ponerlo bajo reglas y decidir hoy qué va a pasar con esos bienes mañana.

También puede ser una estructura cara, innecesaria o peligrosísima si elegís mal a la persona que va a administrarla.

Cosas que suenan muy bien
hasta que preguntás un poco más
“Poné los bienes en un fideicomiso y nadie te los puede tocar.”
“El fiduciario es de confianza, no hace falta complicar el contrato.”
“Comprás en pozo con fideicomiso, así que estás protegido.”
“Ponelo a nombre de tus hijos y listo.”
“Armate un trust en Estados Unidos y te olvidás del problema.”
“Después vemos qué pasa cuando termine.”

El problema no es el fideicomiso. El problema es poner tu patrimonio en una estructura que nunca entendiste.

Para quién es esto

Este libro es para vos si…

  • Construiste un patrimonio y empezaste a preguntarte cómo protegerlo antes de que aparezca un problema.
  • Tenés propiedades, inversiones o una empresa, pero si mañana te pasa algo no tenés del todo claro quién las administra, quién decide ni qué pasa con todo eso.
  • Escuchaste que un fideicomiso “protege los bienes”, pero no sabés exactamente de quién los protege, de qué los protege ni cuáles son sus límites.
  • Querés dejar algo armado para tus hijos o tu familia sin depender exclusivamente de que todos se lleven bien cuando vos no estés.
  • Estás por entrar a un fideicomiso inmobiliario y la palabra “fideicomiso” te da más tranquilidad de la que probablemente debería.
  • Alguien te recomendó armar un fideicomiso o un trust, pero todavía no entendés exactamente qué problema te resolvería.
  • Ya tenés un fideicomiso y nunca terminaste de entender qué puede hacer el fiduciario con tus bienes.
  • Querés saber qué preguntar antes de poner una propiedad, plata o años de ahorro bajo el control de otra persona.

Un fideicomiso puede proteger un patrimonio.
Un mal fideicomiso puede convertirlo en un problema.

La diferencia no está en ponerle “fideicomiso” al contrato. Está en qué bienes entran, quién los administra, qué puede hacer con ellos, quién lo controla y qué pasa cuando todo termina.

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Una palabra no alcanza
QUE DIGA

“FIDEICOMISO”

NO SIGNIFICA

QUE SEA SEGURO.

Un fideicomiso es una estructura. La seguridad depende de qué dice el contrato, qué bienes tiene y quién los administra.

Poner tus bienes en un fideicomiso es fácil.
El problema es saber qué pasa con ellos después.

Lo que te vas a llevar

Cuando termines este libro…

  • 01
    Vas a entender qué pasa realmente cuando ponés un bien en un fideicomisoQuién deja de ser dueño, quién pasa a administrarlo y por qué los bienes quedan dentro de un patrimonio separado que funciona con reglas completamente distintas a tu patrimonio personal.
  • 02
    Vas a saber cuándo un fideicomiso realmente protege tu patrimonioQué pueden tocar tus acreedores, qué no, por qué planificar antes de tener un problema cambia todo y dónde termina la protección y empieza el fraude.
  • 03
    Vas a entender a quién le estás entregando realmente tus bienesQué puede hacer un fiduciario con ellos, qué no, cómo controlarlo, qué debería rendirte y qué tiene que pasar si se muere, renuncia o hace las cosas mal.
  • 04
    Vas a poder evaluar un fideicomiso inmobiliario antes de poner plataQué mirar además del render, por qué “hay un fideicomiso” no significa que tu inversión sea segura y cuáles son las preguntas que deberías hacer antes de entrar a un proyecto.
  • 05
    Vas a entender cómo usar un fideicomiso para ordenar una herencia o proteger a alguien que querésCómo dejar reglas que sigan funcionando cuando vos ya no estés y evitar que decisiones patrimoniales importantes dependan exclusivamente de que tu familia se ponga de acuerdo.
  • 06
    Vas a saber cuándo NO necesitás un fideicomisoPorque no todo patrimonio necesita uno. Vas a entender sus costos, sus límites y cuándo otra herramienta puede resolver el mismo problema de una manera mucho más simple.
La historia

Todo empieza con una esquina.

Aldo Sartori muere y deja una ferretería en Echesortu, una viuda, tres hijos y prácticamente nada organizado.

Hoja suelta N.º 1
Sartori
qué quiere cada uno
Juliaconstruir
Facundovender
Mateono puede administrar
Elenaque funcione sin ella
1 terreno. 4 personas.
0 acuerdos.

Hay un terreno que vale plata. Una hija que quiere construir. Un hijo que quiere vender. Otro que nunca va a poder administrar solo su patrimonio.

Y una madre que quiere resolver una pregunta bastante más difícil:

¿Cómo dejo esto armado
para que funcione cuando
yo ya no esté?

Sobre esa esquina aparecen prácticamente todas las formas de fideicomiso que existen en Argentina.

No porque los Sartori quisieran aprender derecho. Porque tenían problemas. Y necesitaban una estructura que siguiera funcionando cuando confiar ya no alcanzara.

Ponelo a
nombre de otro.
Pero elegí
bien a quién.
Acepta
el cargo

Un fideicomiso consiste, literalmente, en poner algo tuyo en manos de otra persona. Este libro existe para que entiendas qué pasa después.

Quién te lo cuenta
Tomás Hodgers
Tomás Hodgers
Abogado · Magíster en Derecho Empresarial
  • Estudié Derecho en la Universidad Nacional de Rosario y soy Magíster en Derecho Empresarial por la Universidad de San Andrés.
  • Me especialicé en estructuras jurídicas, planificación patrimonial y negocios internacionales.
  • Más de 200.000 personas siguen mi contenido sobre empresas, patrimonio y estructuras legales.
  • También escribo ficción. Por eso este libro tiene personajes, una familia, una esquina en Rosario y bastante menos solemnidad que un tratado de fideicomisos.
  • Conozco muchos de los artículos que regulan esta figura. Hice todo lo posible para no citarte ninguno.
  • Escribí este libro para que la primera vez que entiendas qué firmaste no sea después de tener un problema.
Preguntas frecuentes

Lo que seguro te estás preguntando

No. Hace falta tener algo que te haya costado lo suficiente como para no dejarlo librado a la improvisación: una propiedad, una empresa chica, ahorros, o alguien que va a depender de todo eso. De hecho, una de las conclusiones posibles del libro es que a tu patrimonio no le conviene un fideicomiso — y eso también te sirve saberlo antes y no después de haber pagado por armar uno.
Sí, y de una manera bastante más potente de lo que la gente imagina: los bienes forman un patrimonio separado que no pueden tocar ni tus acreedores, ni los del que administra, ni los del que cobra. Con un límite que el libro explica con todas las letras: protege frente a los problemas que todavía no existen. Blindar un patrimonio antes es planificación; blindarlo cuando el problema ya golpeó la puerta es fraude, tiene nombre y se deshace.
Es uno de sus mejores usos y hay dos capítulos dedicados. Cómo dejar reglas escritas que sigan funcionando cuando vos ya no estés, qué permite la ley cuando uno de los herederos necesita más protección que el resto, y por qué casi siempre conviene armarlo en vida en lugar de por testamento — entre otras cosas, porque el fiduciario que designaste puede no aceptar, y la mitad de los fiduciarios testamentarios que me tocó ver se enteraron en el velorio.
Hay un capítulo entero sobre el fideicomiso al costo, que es con el que se construyó buena parte de lo que ves caminando por cualquier ciudad argentina. Qué significa realmente “al costo”, cómo se calculan los ajustes, qué pasa si un mes no podés pagar la cuota, qué exigirle al contrato y por qué en la enorme mayoría de los proyectos el que administra es una sociedad del propio desarrollador.
Los cinco tipos, uno por capítulo: administración, garantía, inmobiliario al costo, testamentario y financiero. Cada uno con el problema que resuelve, quién suele ser el fiduciario, el riesgo característico y cuándo directamente no conviene usarlo. Están escritos para poder leerse sueltos, así que podés ir al que te toca y volver después.
Hay una parte entera. Las cinco diferencias reales entre el trust y el fideicomiso argentino, qué problemas no se resuelven mudando los papeles de país, y un impuesto federal a la herencia con un mínimo exento de sesenta mil dólares para no residentes que sorprende a casi todos los argentinos que tienen un inmueble allá.
Ninguno. Y hay una promesa concreta detrás: no vas a encontrar un solo artículo citado en todo el libro. Ni un inciso, ni una sigla, ni una palabra en latín usada para hacerte sentir que el tema es más complicado de lo que es.
Probablemente sea el caso más útil de todos. Vas a poder abrir tu contrato y revisarlo contra una lista concreta de cosas que debería decir y casi nunca dice: quién es el fiduciario sustituto, qué pasa si no rinde cuentas, cómo se sale, cómo se lo remueve y qué ocurre con los bienes el día que todo termine.
Menos de tres horas. Bastante menos de lo que lleva resolver cualquiera de los problemas que este libro te ayuda a evitar.
Automáticamente por email al comprar. La entrega es inmediata y lo podés leer desde cualquier dispositivo.
No. Un buen profesional que mire tus números concretos vale cada peso que cobra. Este libro te da el criterio para entrar a esa conversación entendiendo lo que te van a proponer, que es exactamente donde se toman la mayoría de las malas decisiones patrimoniales: no por falta de asesoramiento, sino por no saber qué preguntar.

El peor momento para entender qué decía el contrato es cuando necesitás que funcione.

Mejor entenderlo antes.

Ponelo a nombre de otro.
Pero elegí bien a quién.

En menos de 3 horas, entendé cómo funciona un fideicomiso, cuándo puede protegerte y qué mirar antes de poner tus bienes en manos de otra persona.

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